13 de mayo de 2013

25 de septiembre de 2010

15 de septiembre de 2010

Tónico Nervioxil: una maravilla

¿Te sientes atarantado? ¿Te hormiguean los brazos y las piernas? ¿Te encabronas por cualquier cosa? ¿Eres olvidadizo o desmemoriado? ¿Sientes que el cerebro te pesa? ¿Te está chingando el diabetis? No te me apendejez, toma tónico Nervioxil...

Hace como dos semanas iba caminando por la calle Daniel Larios, muy cerca del jardín de San Francisco, cuando de pronto llegó a mis oídos la voz de un hombre que informaba a los vecinos y a los transeúntes lo siguiente:

Tónico Nervioxil, un regalo de la naturaleza.
(Además sabe bien bueno)

14 de septiembre de 2010

Viviendo en un capitalismo de cuates

La especialista en temas políticos y académica del ITAM, Denise Dresser, intervino ante legisladores, empresarios y organizadores del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?, que se desarrolló en el Senado, con un discurso que sorprendió y muy seguramente laceró la conciencia de más de alguno, al exponer directamente, sin eufemismos, ideas como las siguientes:
1. "¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego, cuando (éste) logra controlar los vericuetos del proceso legislativo, como lo hizo en el tema de los corresponsales bancarios?".
2. "¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o UNEFON, la Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige?".
3. "¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Educación Pública o Elba Esther Gordillo, la Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim, Pemex o Carlos Romero Deschamps, ustedes o una serie de intereses que no logran contener?"
4."Hoy, México es un ejemplo clásico de lo que el Premio Nobel de Economía Joseph E. Stiflitz llama ‘una mala encarnación del capitalismo': el capitalismo de cuates; el capitalismo de cómplices; el que no se basa en la competencia o en la innovación, sino en la obstaculización".
¿QUIHUBO?, ¿ASÍ O MÁS CABRONA?

9 de septiembre de 2010

Vulgar, corriente, guarro, naco, prosaico...

Funny Pictures

Nomás que tenga un poco de tiempo voy a responder por aquí a una pregunta que varios amigos me han planteado. Dicho cuestionamiento tiene qué ver con ciertos comentarios que ha venido haciendo sobre mi persona (incluso de manera anónima) un comunicólogo egresado de la Ibero. Debo decir que, en primera instancia, sus palabras me molestaban un poco, pero trataba de tomarlas de quién venían, es decir, de un loquito. Después, sin embargo, empezó a inquietame la obsesiva y enfermiza recurrencia con la que yo aparecía en las pláticas que este orate ha tenido -y tiene- con amigos y conocidos. Pero lo verdaderamente perturbador son la serie de comentarios anónimos que -sin venir al caso- este alienado sujeto redacta en la página web de un periódico local. ¿Que cómo sé que esos comentarios los hace el loquito de marras? Pues porque está tan chiflado que los insultos y descalifaciones que publica en Internet son exactamente los mismos que utiliza cuando se pone a hablar mal de mí. Pero todo tiene un límite y este boquiflojo ya me colmó la paciencia. Así que por aquí nos estaremos viendo. En tanto me desocupo y retomo el tema, aprovechó la ocasión para decirle a nuestro alienado personaje lo siguiente:
- Carlos Ramiro, muchacho, ¡chinga tu madre!

5 de septiembre de 2010

4 de septiembre de 2010

¿Es usted un intelectual?

Según Gabriel Zaid usted NO es un intelectual si cumple con alguna de las siguientes características:
a) No interviene en la vida pública.
b) Sí interviene pero lo hace como especialista.
c) Sus opiniones suelen adoptar la perspectiva de un interés particular.
d) Sus opiniones las hace por cuenta de terceros.
e) Sus opinione están sujetas a una verdad oficial (política, administrativa, académica, religiosa).
f) Sus opiniones son escuchadas gracias a su autoridad religiosa o por su capacidad de imponerse (por vía armada, política, administrativa, económica).
g) Usted es taxista, peluquero, carnicero o vive de cualquier otro oficio donde hace lo mismo que los intelectuales, pero sin tener el respeto de las elites.
h) Usted, al igual que los miembros de las elites, quiere ser visto como intelectual, pero no consigue que le presten el micrófono y -cuando lo consigue- lo que dice no le interesa a nadie.

30 de julio de 2010

El Beso

Hay besos que pronuncian por sí solos/la sentencia de amor condenatoria,/hay besos que se dan con la mirada/hay besos que se dan con la memoria./ Hay besos silenciosos, besos nobles/hay besos enigmáticos, sinceros/hay besos que se dan sólo las almas/hay besos por prohibidos, verdaderos./ Hay besos que calcinan y que hieren,/hay besos que arrebatan los sentidos,/hay besos misteriosos que han dejado/mil sueños errantes y perdidos./ Hay besos problemáticos que encierran/una clave que nadie ha descifrado,/hay besos que engendran la tragedia/cuantas rosas en broche han deshojado./ Hay besos perfumados, besos tibios/que palpitan en íntimos anhelos,/hay besos que en los labios dejan huellas/como un campo de sol entre dos hielos./ Hay besos que parecen azucenas/por sublimes, ingenuos y por puros,/hay besos traicioneros y cobardes,/hay besos maldecidos y perjuros./ Hay besos que producen desvaríos/de amorosa pasión ardiente y loca,/tú los conoces bien son besos míos/inventados por mí, para tu boca. (Fragmento del poema Besos de Gabriela Mistral)

29 de julio de 2010

Mundo virtual

Antonhy Giddens nos informa que aunque nos resulte difícil de imaginar, todavía a finales de la pasada década de los ochenta la palabra globalización era desconocida en el lenguaje cotidiano y apenas era utilizada en algunos espacios académicos. Hoy, sin embargo, "ha pasado de ningún lugar a estar en casi todas partes", afirma el inglés en su libro Un mundo desbocado (Ed. Taurus, 2003). Actualmente, más de mil millones de dólares se manejan al día en los mercados mundiales. Se trata de dinero virtual circulando en una economía electrónica, donde cientos de miles de individuos transfieren enormes cantidades de capital de uno a otro lado del mundo con sólo oprimir el botón de un mouse. No obstante -dice Giddens-, la globalización también es política, tecnológica y cultural, y "se presenta como una serie de complejos procesos que a veces operan de manera contradictoria o antitética", que afectan al individuo en sus aspectos más íntimos y personales.

Conurbación virtual. Por su parte, el sociólogo Gilberto Giménez nos pide tener precauciones al manejar la idea de la globalización como si ese dichoso nuevo orden mundial, "cuya naturaleza es preponderantemente económica y tecnológica", fuera un sistema autorregulado que se va imponiendo y frente a él no tenemos alternativa. Interconexiones, redes y fujos son tres conceptos que resultan claves para entender la globalización, porque los tres implican un proceso de desterritorialización, en el sentido de que las relaciones sociales ya no pueden ser ubicadas en lugares, distancias y fronteras territoriales, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación. A esto habría que sumarle la presencia de ciudades mundiales, que integran una "conurbación virtual" donde se instalan las grandes corporaciones especializadas (bancos, bufetes de abogados, negocios de publicidad, compañías de seguros) y a la vez son sede de poderosas industrias culturales. Las distancias son suprimidas o dramáticamente reducidas, el tiempo se comprime y los ritmos de vida se aceleran, modificando "la topología de la comunicación humana".

Autopista virtual.Cuando se afirma que las tecnologías de la información forman parte integral de "toda actividad humana y, por ende, de la vida cotidiana", Giménez se pregunta ¿pero de la vida cotidiana de quiénes? La globalización es un proceso desigual, "el acceso a las computadoras y al ciberespacio está condicionado cultural, racial y demográficamente, e incluso en términos de clase y género". Como se puede inferir de los siguientes datos: el 84 por ciento de los usuarios de computadoras están en Norteamérica y Europa; 69 por ciento son varones, con un promedio de ingresos familiares de 59 mil dólares; 80 por ciento de la población mundial no tiene acceso a las telecomunicaciones; hay más líneas telefónicas en Manhattan que en toda África sub-sahariana; sólo el 40 por ciento de la población tiene acceso a la electricidad. De esta manera, la autopista de la información no es sino una calle privada, cuyo uso es sumamente restringido. Giménez concluye que pese al triunfalismo globalizador, muchas sociedades seguirán viviendo en un mundo lento, mirando "a través de mediaciones comunitarias, geopolíticas y económicas definidas a escala restringida, pero no global; es decir, seguiremos mirando al mundo a través del prisma de sus estados, sus religiones, de sus diferentes culturas y sus mercados locales".

28 de julio de 2010

Letras, Llama y Personaje importante

Para los que no lo saben: en Colima, se les dice cuicos a los policías
En el mercado de artesanías de Morelia, Mich.
Ofertón
Aviso de Ocasión
Llama Punk
En esta imagen se puede observar cómo escucho con atención lo que dicen los demás. También nótese, por favor, la austeridad del mobiliario que me rodea.

30 de abril de 2010

Sin nada qué postear

Playa del Club Santiago, Manzanillo

29 de abril de 2010

Lo que leí

Ese día estábamos tirando barrio cuando se apareció El Jito. El Negro luego luego le aventó el sable:
-Qué onda wey saca para unas kiwas ¿no?. -Simón ése, yo también pongo unas. ¿Qué pedo? -le dije tratando de animarlo- Y soltó, el vato. Así que fuimos a comprar material embotellado. Al ratillo, El Negro que me grita cerquita del oído:
-Ira homes, clachate, esa jaina que viene ái'. Wacha, cabrón, tiene bien de aquellas la nalguita. Tírale el sable a la sorda, wey.
Y que me lanzo:
-¿Qué onda, ái te llevo con esa madre, m'ija?- le dije.
-¡Viejo majadero!-, fue lo que alcanzó a responderme la ruca.
-Chale, este wey nomás quemando el terre-, le comentó El Jito al Negro, quien estaba en el suelo revolcándose de la risa.
Al rato fue llegando más raza. Mientras hacían tranza a lo pendejo, llegó un vato con un celular. Quería 300 pesos por él. Se lo talonearon de volada.
Más al ratillo que le cae el Juan, montado en su baika con rines cromados. La carrilla no se hizo esperar:
-¡Tira esa madre a la verga, wey!
-¿Qué onda, saca un daime ¿no?
-El vato todavía ni se aliviana de lo de ayer y dizque quiere desayunarse un churrito. Es retempra wey, no mames.
-Usted saque la chora y cállese, ése.
-!Aguas, la 109!.
-Chale puto, tranquilo con eso. Me escamé bien gacho.
-¿Sabían que anoche se tiró un tiro cabrón el Nacho?.
-¿Oh sí?.
-Sí wey, entramos de gorra a un antro y ahí un güey que se nos pone bien acá. Pinche Nacho andaba bien arriba, de pronto empezó a lanzar botellas y que se arma la putazera. N'ombre, en el desmadre me jambé un chingo de carteras, wey.
-Ah, puto, andas cuajado. Móchese ¿no?.
-¡Hey wey!, pero qué onda con el Nacho. ¿La libró?.
-No pos le pusieron una catiza acá ligerona, lo bueno es que alcanzamos a abrirnos antes de que llegará el placón. Horas después, estábamos acá, tranquilos, cuando cayó el Aguayo, pinche jura culero, y que me truenan al Juanillo. Se lo llevaron de ahí a punta de riatazos. El pedo es que, según decían, se chingó un bolsón de una ruca de feria. Le dieron una calentiza bien machín y no tuvo más que echarse la bronca. Pero la neta, el Juanillo no tuvo nada qué ver, fue el Nacho quien se chingó el bolsón, compa. Y pos ahora ái está en la Grande… Pero, pos ya qué.
-Simón, ya qué.
-Simón. Pero saque pa’ otras kiwas, mi Jito. ¿O se me agüita?”

Escrito por: Julio El Sueco

28 de abril de 2010

De la amistad generosa al autoelogio

En un post anterior me referí, de manera escueta, a la única exposición fotográfica en la que he participado. En ese momento olvidé mencionar que en la inauguración, Víctor Manuel Cárdenas, a la postre Director de Cultura y Fomento Educativo del Ayuntamiento de Colima, y a manera de presentación, le dio lectura a un texto que me hizo favor de escribir un estimado y querido amigo, el fotógrafo Sergio Velasco. Por sugerencia del propio Tapiro (que es el verdadero nombre de Sergio Velasco), transcribo a continuación las generosoas palabras que éste me dedicó:

CONFESIONES ÍNTIMAS DE UN FOTÓGRAFO ARDIDO Y AUSENTE

Los que conocemos a Gregorio Iván Preciado podemos decir con total autoridad que Goyo es en realidad un tipo raro: es fanático de las Chivas pero usa lentes de intelectual, es un chaparrito rockero y punketo pero bigotón, quiere ser grafitero pero no sabe usar un aerosol, le gusta la fotografía y nunca había hecho una exposición.
Su relación con las fotos se remonta a aquellos tiempos cuando dicen que amarraban a los perros con longaniza. Lleva en sus venas la sangre de Ramón Vallejo, uno de los fotógrafos más reconocidos de ese Colima que los señores que se dicen cronistas llaman elegantemente El Colima de Ayer.
Goyo convivió con su abuelo, jugó entre placas fotográficas, se enteró de las vidas de muchas familias a través de negativos y les inventó historias sobre papelitos de color sepia.
A lo mejor desde ahí, por curiosidad, Goyo eligió el tema más importante en su lista de rarezas: su carrera. Cuando alguien le pregunta “Oiga joven, ¿cuál es su profesión?”, su respuesta, "sociólogo", siempre hace que uno se pregunte: “bueno, pero ya en serio, ¿en qué trabaja?”
No se dejen engañar por la apariencia, los buenos modales y la sonrisa de este señor aquí presente. Goyo oculta tras esos bigotes una personalidad maquiavélica, más perversa que la de cualquier enajenado político de este Colima actual; es dueño de ideas peligrosas y trabaja con singular desparpajo sus proyectos de vida.
Goyo planeó al invitarme a esta presentación una manera de humillar a quien sabe poco de tomar fotos pero mucho de hacer las cosas con el corazón. Después de catorce intentos de mostrarme las fotografías, ocho invitaciones despreciadas para tomarnos unas chelas y treinta y cuatro llamadas telefónicas que no contesté, Goyo se apersonó en mi casa y a la vieja usanza judicial se coló como la humedad cuando abrí la puerta.
Después de los clásicos saludos de año nuevo, preguntas sobre la familia y demás interesantes temas que se nos ocurren cuando no sabemos de qué platicar con alguien, Goyo me soltó su premisa:
- "No pos ¿sabes qué?, quiero que hagas una presentación para mi exposición fotográfica. Yo no quiero enseñar mis fotos pero ya conoces a Víctor Manuel, él insiste en que ya debo hacer una…"
Al más puro estilo foxiano le rebatí:
-“¿Y yo por qué?”
Su respuesta seguramente había sido estudiada, valorada y estructurada desde el día en que nació: “Es que, inche Tapiro… te admiro…”. Me quedé frío, el ego triunfaba sobre la razón y aún así, mientras trataba de no escucharlo pensaba: “¿Qué se cree este tipo?, además de trabajar en Cultura, en la revista Tierra Adentro, publicar en el Ecos, hacer análisis como sociólogo y grafittólogo, ahora resulta que quiere tomar fotos… ¡Chale!”
La verdad es que tenía cosas más importantes qué hacer: La humanidad dependía de mis sesudas investigaciones para saber de qué color son los volcanes o descubrir cómo fue que se le ocurrió a Don Torres Quintero la mafufada de bautizarlos como colosos de granito, pero aún así acepté el compromiso de presentarlo.
Con unas chelas a manera de soborno, Goyo me fue mostrando sus fotografías. La primera impresión que me causaron fue sorpresa. Lo admito: una incómoda y envidiosa sorpresa. Las imágenes hablaron con una candidez que tenía tiempo sin ver.
Goyo les podrá contar la historia oculta que tiene cada una de sus fotos, esas emociones encerradas que son parte de una historia de vida. Después de revisar el material y decirle con la peor pose de experto que me parecía buena su chamba me pregunté cómo puede él sobrevivir en el frío mundo de la sociología.
No tengo capacidad para calificar trabajos de investigación, pero los muy léidos comprenden que dentro del trabajo científico los investigadores deben mantenerse al margen de las situaciones, los sujetos, los objetos de estudio; esta ridícula, aburrida e incómoda asepsia asegura que los resultados de las ciencias sociales no se contaminen con calor humano.
Goyo no aplica esta higiene en sus fotos -es más bien medio cochinón- y estoy seguro que muchas de las reacciones en sus retratados fueron provocadas por un gesto, una frase o una mirada. No le quito méritos, tampoco creo que haya ido a hacerle cosquillas a los niños para que sonrieran.
Es obvio, en las fotos está incluido el fotógrafo, la sonrisa, la pregunta, la perplejidad, la complicidad de Goyo con sus personajes.
Por eso no estoy aquí, no soportaría ver la cara de satisfacción de mi amigo cuando se dé cuenta de que quien admira su trabajo soy yo; sí, me ganó, se salió con la suya, ésta es la inconfesable confesión de un ardido fotógrafo de volcanes.
Sé que Dhylva e Iván (sus principales impulsores), los asistentes a este evento y los amigos en común me darán la razón: Goyo, a pesar de malo y raro, sabe hacer cosas con dedicación y amor.
Esta es la maldad de Gregorio Iván Preciado: como fotógrafo se involucra, asume la personalidad de un niño curioso, un cómplice de travesuras y un fisgón colimote. ¿Quién puede resistirse a sonreírle al señor chaparrito que se baja apresuradamente de su carro para fotografiarte? Y peor aún, ¿cómo sabemos si los aquí presentes formamos parte de algún experimento de esta mente perversa?
La respuesta la encontraremos cuando una fotografía nos cause alguna emoción particular, en ese momento hay que voltear a ver a Goyo: seguramente esquivará la mirada pero no podrá ocultar una misteriosa sonrisita debajo de sus bigotes.
Muchas gracias (al sociofotógrafo).